sábado, 22 de diciembre de 2012

Hallelujah

He oído que había un acorde secreto, que David tocaba y agradaba al Señor, pero en realidad no te importa la música, ¿verdad? Verás, esto dice así: la cuarta, la quinta, la menor caída, el mayor levantamiento... El rey desconcertado componiendo Aleluya.

Tu fe es fuerte, pero necesitabas pruebas. La viste bañarse sobre el tejado. Su belleza y la luz de la Luna te derrocaron. Ella te ató a una silla de la cocina, ella rompió tu trono y cortó tu cabello... Y desde sus labios ella dibujó el Aleluya.

Nena, he estado aquí antes... Conozco este cuarto, he caminado este suelo. Solía vivir solo antes de conocerte. He visto tu bandera en el arco de mármol. El amor no es una marcha de victoria, es un frío y roto Aleluya.

Hubo un tiempo cuando me dejabas saber qué estaba pasando de verdad por debajo... Pero ahora nunca me lo muestras, ¿verdad? Y recuerda cuando moví tu interior. La paloma santa se movía demasiado y todos nuestros alientos dibujaron Aleluya.

Tal vez haya un visto arriba, pero todo lo que aprendí del amor fue cómo disparar a alguien que te trazara... No es un llanto que se oiga en la noche, no es alguien que ha visto la luz... Es un frío y roto Aleluya.

Dices que tomé el nombre en vano... Yo no sé ni el nombre... Pero si lo conociera, bueno, realmente ¿qué te importaría? Hay un resplandor de luz en cada palabra. No importa qué oíste... El santo o el roto Aleluya....

Hice lo que pude, no fue mucho... No podía sentir, así que intenté tocar... He dicho la verdad, no he venido para engañarte y aunque todo salió mal, me mantendré ante el Señor de la Canción.... Con nada en mi lengua que no sea.... Aleluya....


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