viernes, 23 de noviembre de 2012

Redención

¿Sientes cómo la soledad te arranca la piel?  ¿Sientes cómo las nubes de tormenta entran en tu cabeza? Sí, notas los rayos, notas la lluvia y las gotas. Intentan escapar de ti, pero no pueden. Y te quedas ahí sentado, sin hacer nada. No esperas nada, salvo que pase el tiempo y piensas en qué pasará dentro de un par de semanas, pero no te das cuenta de que no puedes llegar al final de un puente si no pasas por una parte colgante sobre el vacío. ¿Pretendes cruzar puentes en el cielo?

Miras hacia el infinito, suavemente, pero no ves nada, no llegas a la superficie, únicamente puntos e imágenes desenfocadas y falsas. ¿Acaso te gustaría dar un paseo por un camino erosionado de recuerdos y porvenires, sin saber, siquiera, tu meta, ni qué será de ti cuando pase el tiempo?

Te sientes como un sistema aislado. Eres débil. Tu entropía aumenta. No vas a hacer nada ya, es demasiado tarde y las manecillas del reloj corren en tu contra, propulsadas por el deseo de esa imagen que ves en el espejo; esa imagen que solo ves cuando la miras a la cara y te enseña lo que quieres ver, pero no lo que hace cuando le das la espalda. ¿Qué puedes hacer? Crees que nada, simplemente seguir por el camino, esperando llegar al momento.

Tal vez esta sea tu oportunidad para irte lejos, para tu éxodo, para rescatar lo poco que queda de ti a otro lugar, que volverás a destruir, solamente, por tus propias y mismas acciones de siempre. Redención...


viernes, 2 de noviembre de 2012

Detalles

¿Qué importancia tienen los pequeños detalles en nuestra vida? Esos pequeños momentos, situaciones curiosas... Encuentros fortuitos. Es realmente bonito echar una vista atrás en tu vida y darte cuenta de esas tonterías, bromas o juegos, con los que conociste a una persona.

Y, más tarde, pasa el tiempo y ese conocido pasa a ser tu amigo, y vivís experiencias juntas: lloráis, reís, os divertís, os emocionáis, saltáis, gritáis, peleáis... Está allí cuando necesitas que alguien te arregle y acaba siendo una persona importante en tu vida.

Luego piensas y... ¿cómo le conocí? Muchas veces tiene su gran historia; lo piensas y suele aparecer alguna curiosidad, cualquier elemento gracioso. Es fascinante. Son pequeños detalles. A mí, a veces, me da la sensación de que existen porque algo que desconocemos nos coloca ahí, como si hubiera algo que diga que ese era mi sitio, que mi destino era este, que hay un plan esperando para cumplirse.

Todos estos detalles son mareas, corrientes; no vale la pena luchar contra ellas, porque simplemente estarán ahí. Si verdaderamente sientes que algo tiene sentido, te dejas llevar y, con fe ciega, confías en que las cosas acaben bien, en que esa ola te arrastre a donde perteneces, a tu hogar, tu lugar.

Con los años y la nostalgia, nos daremos cuenta de que cada vez que conocemos a alguien, un mecanismo se va perfeccionando, como si fuera un reloj articulado que monta sus piezas para que marque la hora justa. Somos el resultado de las personas que entran en nuestra vida y de las experiencias que vivimos con ellas. No dejes de olvidar estos pequeños detalles, que acaban por definir quién eres y, sobre todas las cosas, ama a las personas que te rodean, porque algún día, ese amor retornará a ti.