Hasta que llegó la llamada. Puedes prepararte para el final. Destroza todos los relojes que marcaron esos segundos, mira por la ventana intentando no encontrarle en cada esquina, en cada detalle, cada nube de color azul, en las miradas de la gente. Olvida cómo se sentía estar juntos.
¿Acaso creer que vale la pena un trono, si lo único que significa es ser un rey de soledad? No vale la pena confrontarlo. Borra ese dolor que tienes en ti. Nadie mira, nadie escucha, nadie sufre, nadie padece, nadie siente. Bienvenido a la realidad.
Vientos fugaces de instantes que se fueron volando día tras día. Todas las cosas que debería haber hecho, pero que se escabulleron. Recuerda aprovechar el día, la vida se pasa en un abrir y cerrar de ojos... con muchas cosas por decir...
Todo empieza con un simple "Hola".

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