viernes, 4 de octubre de 2013

Obsesivo-Compulsivo

La primera vez que la vi, todo en mi cabeza se volvió silencioso... Todos los tics, todas las imágenes que constantemente aparecían en mi mente, simplemente desaparecieron.

Cuando tienes un Trastorno Obsesivo-Compulsivo, no tienes verdaderamente momentos silenciosos... Incluso en la cama estoy pensando...

¿Cerré la puerta? Sí.
¿Me lavé las manos? Sí.
¿Cerré la puerta? Sí.
¿Me lavé las manos? Sí.

Pero, cuando la vi, todo en lo que podía pensar era en la horquilla curvatura de sus labios... O la pestaña en su mejilla... ¡La pestaña en su mejilla! ¡LA PESTAÑA EN SU MEJILLA!

Sabía que tenía que hablar con ella... Se lo pregunté seis veces, en treinta segundos... Dijo que sí después de la tercera vez, pero ninguno de ellos se sentían correctos, así que tuve que continuar.

En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores que comiéndola... o, joder, hablar con ella... Pero le encantó.

Amaba la forma en la que tenía que besarle un adiós dieciséis veces, o veinticuatro veces si era miércoles... Amaba que me costara una eternidad andar vuelta a casa porque hay infinidad de grietas en nuestro paseo...

Cuando nos mudamos juntos, ella decía que se sentía segura, como si nadie jamás pudiera robarnos, porque yo, definitivamente, cerraba la puerta dieciocho veces.

Siempre miraría su boca cuando hablaba... ¡cuando hablaba! ¡cuando hablaba! ¡cuando hablaba! ¡CUANDO HABLABA! Cuando decía que me amaba, su boca podía hacer un ovillo todos sus bordes...

De noche, ella se acostaba en la cama, mirándome apagar todas las luces... ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡apagada! ¡encendida! ¡ y apagada!

Ella cerraba sus ojos y se imaginaba que los días y las noches estaban pasando delante de ella...

Algunas mañanas, empecé a besarla para ir a trabajar, pero ella simplemente se iba, porque la hacía llegar tarde al trabajo... Cuando paraba delante de una grieta en la calle, ella seguía andando... Cuando decía que me amaba, su boca era una línea recta...

Me dijo que estaba quitándole gran parte de su tiempo... La semana pasada, empezó a dormir en casa de su madre. Me dijo que no debió dejar que me agarrada a ella ...

Que toda esta cosa era un error... pero ¿cómo podía ser un error que no tuviera que lavarme las manos después de tocarla? El amor no es un error, y está matándome que ella pueda huir lejos de esto... y yo no puedo...

No puedo. No puedo salir y encontrar alguien nuevo, porque siempre estoy pensando en ella. Normalmente, cuando me sobreobsesiono con cosas, veo gérmenes reptando por mi piel. Me veo a mí mimo siendo atropellado por una sucesión infinita de coches...

Y ella fue la primera cosa bonita a la que me vi pegado... Quiero despertarme cada mañana pensando en la forma que sostiene su volante... La manera en la que abre los pomos de la ducha, como si fuera una caja fuerte... Cómo sopla las velas... ¡soplas las velas! ¡soplas las velas! ¡soplas las velas! ¡soplas las velas! ¡soplas las velas! ¡soplas las velas! ¡SOPLAS LAS....!

Ahora, solo pienso en quién es el otro que la está besando... No puedo respirar porque él solo la besa una vez... ¡No me importa si es perfecto!

La echo de menos tanto... Dejo la puerta abierta... Dejo las luces encendidas...



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