Mi vida ha dado un cambio brutal en un año. Me han pasado cosas de todo tipo. Sin duda, ha sido el mejor año de mi vida. ¿Pero ahora qué?.... ¿Con qué nos encontramos?
Nos cueste admitirlo o no. Este año es el año. Tenía muchas ganas de que empezara, y ahora mismo ya veo pinceladas de lo que espera. Son esos ecos de lo que he visto que ha pasado a cercanos míos. Recuerdos de esas figuras que superaron lo que nos espera. Y lo que nos espera es experimentar la mejor forma existente de recordar acontecimientos: volver a vivirlos, esta vez en nuestra pequeña historia.
Al fin y al cabo, este año va a ser el mejor año de nuestra vida, porque vamos vivir lo que jamás antes habíamos vivido. Pero... no se salva de que va a ser, también, el peor de muchos. Habrá momentos verdaderamente estresantes y agobiantes, para qué mentirnos. Momentos en los que desearemos que esto acabe de una vez, o incluso que el tiempo no avance, que no llegue ese momento crucial que tanto nos repiten día a día. Momentos en los que necesitaremos de alguien que nos arregle.....
El mejor y peor año de nuestra vida...... ¿Cómo puede ser el mejor y el peor a la vez?... Tal vez, la respuesta esté en que, en cierto modo, este año no va a ser real... ¿Por qué? Porque este año nos cambiará. Nos desgastará mucho, pero valdrá la pena. Porque, cuando vuelvan a cambiar las estaciones, nos habremos dado cuenta de que, pase lo que pase, nos habrá colocado en el punto de partida, en el que el conjunto de todas nuestras acciones y vivencias, no irán desplazando poco a poco a ese lugar que nos corresponde en el Universo.
¿Agobiado? Un poco, sí, pero mejor dicho, preparado para que este año nos dé muy buenas razones para no olvidarlo. Levantemos los ladrillos y cimientos de este curso...
¿Quién sabe qué será de nosotros dentro de un año?
¿Qué hemos encontrado?
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